Promedio de días para cobrar.
Los días de cobranza miden, en promedio, cuánto tarda una empresa en cobrar a sus clientes. Se calculan dividiendo las cuentas por cobrar entre las ventas a crédito del periodo y multiplicando por los días del periodo.
Un número alto indica que la empresa financia a sus clientes durante más tiempo, inmoviliza efectivo y aumenta su necesidad de capital de trabajo. Un número bajo refleja una cobranza eficiente.
Forman parte del ciclo de conversión de efectivo y se comparan con los días de pago a proveedores y los días de inventario. Reducirlos mejora la liquidez sin recurrir a deuda.
Se comparan con los plazos otorgados a clientes para detectar desviaciones frente a la política comercial.
Una política de crédito clara y un seguimiento constante de la cartera permiten reducir estos días y mejorar el flujo de efectivo.