Días de inventario + Días de cobranza − Días de pago.
El ciclo de conversión de efectivo mide el tiempo que transcurre entre el pago a proveedores y el cobro a clientes. Se calcula sumando los días de inventario y los días de cobranza, y restando los días de pago a proveedores.
Un ciclo corto indica que la empresa recupera efectivo rápidamente y puede financiarse con sus propias operaciones; un ciclo largo refleja que el dinero permanece atado en inventario y cuentas por cobrar, con necesidad de capital de trabajo o deuda.
Optimizarlo mejora la liquidez y reduce el costo financiero. Se logra acelerando la cobranza, reduciendo inventarios y negociando mejores plazos con proveedores, siempre cuidando la relación comercial.
Su seguimiento periódico permite anticipar tensiones de tesorería y decidir sobre compras, crédito a clientes y financiamiento antes de que se conviertan en problemas de liquidez.